lunes, 3 de diciembre de 2007

Los Medios y la Sociedad

El ser humano desde sus inicios ha sentido una profunda necesidad de comunicarse, y es por ello, que fueron creando nuevas formas de comunicación, las cuales han evolucionado a través del tiempo. Todo esto con la finalidad de expresar a sus semejantes sus ideas, necesidades y/o actitudes, es decir, buscaban la manera de dar a conocer sus inquietudes.

Por esta razón, el hombre se ha esforzado por lograr un mejor alcance entre sus semejantes, logrando así la creación de medios de comunicación eficaces, entre los que encontramos la radio, la prensa y como medio más completo, la Televisión, por su inmediatez, sonido, imagen, accesibilidad, entre otros.

Hoy en día, la televisión es el medio de comunicación de masas que mayor influencia ejerce en la sociedad. Desde un punto de vista global se puede afirmar que la televisión educa, forma, influye en la cultura social de las audiencias, en las actitudes, en los valores, en los comportamientos, en el pensamiento, en la ideología.

A lo largo de la historia los medios de comunicación han ido avanzando en paralelo con la creciente capacidad de los pueblos creando así interdependencia entre ellos. La revolución de las telecomunicaciones y de la transmisión de datos ha empujado al mundo hacia el concepto de Globalización. Los efectos de estos nuevos medios de comunicación sobre la sociedad han sido muy estudiados.

Hay quienes sostienen que los medios de comunicación tienden a reforzar los puntos de vista personales más que a modificarlos, y otros creen que, según quién los controle, pueden modificar decisivamente la opinión política y las maneras de pensar de la audiencia. En cualquier caso, ha quedado demostrado que los medios de comunicación influyen a mediano y largo plazo, de forma sutil pero decisiva, sobre los puntos de vista y el criterio de la audiencia. Sin embargo, este manejo de idea que ejercen los medios de comunicación en los ciudadanos depende a su vez del grado de instrucción y edad de cada individuo.

No hay que analizar tanto para darnos cuenta que la información es un extraordinario instrumento de poder, para manipular y para influir. Es imprescindible organizar la conducta de los demás, y esa organización siempre implica comunicación, actividad que se lleva a cabo a través de los canales adecuados y especializados como son los diversos medios de comunicación.

La información es una mercancía cuya venta y difusión pueden proporcionar importantes beneficios. A pesar de que en sus inicios nacieron como contrapoder, hoy son un poder, pero no uno más simple, sino un poder de amplitud inimaginable capaz de convertirse en árbitro y parte, según convenga. Así, la información ya no es un factor de liberación sino de dominación siendo los medios de comunicación entes abstractos al servicio de la información y de la desinformación.

En este sentido, los medios de comunicación, tienden a crear estereotipos o modelos de sociedad, estos a su vez, están dirigidos a modificar una población para determinados fines, dependiendo de los intereses de los dueños de estos medios. Intentando ejemplificar un poco estos casos, encontramos, que en sociedades capitalistas se tiende a influenciar a la comunidad a consumir, mientras que en sociedades socialistas, con la excusa de “educar”, vemos en los medios presentes un intento por adoctrinar a la población.

Es, en este momento, cuando entra el arma más poderosa de los medios escritos, radiales y televisivos, la propaganda. Ésta viene del latín propaganda y significa “para ser divulgado”, por lo cual, aunque presente una verdad, la muestra de manera incompleta, evitando así, llevar a la luz un cuadro equilibrado de la opinión en cuestión, haciendo que esta sea contemplada en forma asimétrica y subjetiva. Es por ello, que el principal uso que se le da, venga impregnada de motivos meramente políticos, en un intento de convencer a las masas para apoyar una ideología determinada y en menor escala, la empresa privada la utiliza para promocionar un producto, servicio o bien.

Otro hecho de gran importancia, con los mensajes subliminales de las propagandas o los programas, donde inconscientemente introducimos información a la audiencia, para lograr que actúen de determinada manera.

Incluso es notorio observar que cuando se expone demasiado a una persona, a cierto tipo de información, ésta deja de prestarle atención, porque lo ve como algo cotidiano, así podríamos explicarnos un poco porque se incrementan las muertes en el país y no le damos la importancia que merece.

Es por ello que es necesario, buscar una manera de mejorar la calidad de la información, si bien es cierto que es importante su libre circulación a través del mundo, se necesita regular en cierto modo el manejo del mismo para poder evitar su manipulación, suponiendo esto claro está, no podríamos encontrar una persona u organización que de alguna manera no se vea influenciada por otro ente o individuo y pueda reglamentar de manera eficaz un modo de transmitir información, en base a esto, es utópico pensar, que se pueda lograr, así pues queda de parte de cada sociedad, implementar sus propias reglas para manejar la información que recibe y poder obtener los beneficios que en un principio, eran los principales fines de los medios de comunicación.

En este orden, hemos comprendido que la lucha por la preservación de nuestros valores culturales, de nuestros legítimos derechos materiales y espirituales está ligada indisolublemente, en lo inmediato, a los medios de comunicación que no las transmiten; y somos tan solo “NOSOTROS” los que elegiremos que tanto poder ejercerán los medios de Comunicación Social en cada uno de notros mismos.

1 comentario:

Samuel dijo...

Totalmente de acuerdo....esta sólo en el nivel de la sociedad, la posibilidad o no de que el medio sea un instrumento de poder...es el cidudadano el que puede elegir entre ver una sola vision de la realidad, y tener la suya propia...