jueves, 8 de mayo de 2008

Biocombustibles: ¿Tecnología verde o negra?

Entramos en el siglo XXI, la tecnología avanza vertiginosamente a un estado de transmutación constante, mientras los seres humanos buscan subsistir en un mundo cada vez mas globalizado de ideologías, culturas y pensamientos. La inminente supremacía de la raza humana hizo temblar la tierra hasta tal punto que ésta perdio el equilibrio y comenzó a dar síntomas de una enfermedad para algunos crónica y para otro remediable. Surge entonces (ahora en el siglo XXI) con más fuerza, la temática de las tecnologías verdes y el desarrollo amigable al planeta.

El mundo se ve inmerso en -mas que un debate- una diatriba incesante con grandes resultados, vale acotar, y con miradas esperanzadoras a un futuro cada vez más "verde"; entre dichos resultados destacan, por ejemplo, energías amigables como la eólica, la solar y los biocombustibles -por mencionar algunas-. Me detendre a ahondar más en este último que ha sido el método mas debatido por los especialista por sus atribuciones "curativas" a esta pandemia ambiental.

¿Virtudes? Según los especialistas, las "ventajas" más importantes de esta tecnología radican en que:
1. Su origen es verde, ya que se obtienen de plantaciones como la del maíz.
2. Reducen los gases de efecto invernadero en la atmósfera.


Ciertamente, a simple vista los biocombustibles parecen ser un milagro traido del mismísimo cielo, pero profundizando más en la verdadera connotación del asunto observamos que esta cura milagrosa podría ser mas negra que verde. No es simplemente por llevar la contraria, ni por ser un indiferente del obvio estado de salud del planeta, pero es indispensable conocer ambas caras de la moneda antes de aprobar tecnologías incipientes sólo por el hecho de ser verdes y comerciales.

En primer lugar, la producción de biocombustibles requiere, como he mencionado anteriormente (mejor dicho, como mencionan los más empapados en el asunto), de plantaciones para obtener el biodiesel o bioetanol, dependiendo del caso. Esto quiere decir dos cosas. La primera es que es necesario sustituir una parte de la producción alimentaria para elaborar el preciado elixir ambiental y la segunda es que seria menester ampliar los campos de producción para obtener tanto alimentos como biocombustibles. En cualquiera de estos dos casos, las contraargumentaciones explican, con base en investigaciones de la ONU y otro científicos de diversas índoles, que en el primer caso, es primordial y de vital importancia mantener el suministro de alimentos ahora más que nunca que los altos precios del crudo han aumentado paulatinamente el precio de los rubros alimentarios, teniendo como consecuencia una posible crisis alimentaria pronosticada por la ONU, y en el segundo, radica algo un poco más racional, queremos ser verdes y pretendemos destruir más ecosistemas, más hábitats, más biodiversidad, al mismo tiempo que queremos reducir las emisiones mientras destruimos al único filtro verde que tenemos contra el CO2: las plantas.

Es evidente de por sí, que los biocombustibles son un tema importante en la green agenda de las naciones desarrolladas, pero es necesario ahondar y excavar hasta el más minúsculo detalle para que el remedio no resulte peor que la enfermedad. No es estar en total desacuerdo con los biocombustibles, sino ser objetivo en algo que más que concernir a la humanidad como un todo, responde a la necesidad de salvaguardar nuestro primer hogar: La Tierra.

1 comentario:

Samuel dijo...

Ante la tan discutida crisis alimentaria, es un tema de mucha relevancia. La ONU ya ha tomado acciones, al crear un equipo de trabajo, que toma como un tema tangencial de la crisis, el tema de los biocombustibles... la OMC ha comenzado a realizar reflexiones...hasta Evo Morales se olvido hace unos dias del tema Santa Cruz, para enfocarse en hablar sobre el peligro de los biocombustibles...

Debemos, como ciudadanos participativos, estar abiertos a conocer y difundir estos temas...mas cuando los biocombustibles no son la unica alternativa verde al problema energetico...